Hafsah bint Umar.

Hafsah radiyallahu anha (que Allah esté complacido con ella), era hija de Umar ibn al-Khattab radiyallahu anhu (que Allah esté complacido con él). Creció en un completo ambiente islámico, ambos de sus padres, sus tías y tíos ya eran musulmanes. Estuvo casada primero con Khanis ibn Huthafah, juntos emigraron a Madinah (Medina). Ambos amaban la nueva vida en Madinah. Hafsah radiyallahu anha acostumbraba memorizar las ayat (versículos) del Corán tal y como eran reveladas, luego pensaba profundamente en ellas y con mucha atención para entender su significado e interpretación. Mientras tanto, su esposo estaba muy entusiasmado preparándose para la batalla Badr, en la cual luchó y fue seriamente herido por lo que murió días después, dejando así viuda a Hafsah radiyallahu anha cuando era aún muy joven. Al ver la soledad en la que quedó su joven hija, Umar radiyallahu anhu fue hasta Uthman radiyallahu anhu quien había también enviudado recientemente de su esposa Ruqayah radiyallahu anha -una de las hijas del Profeta sallallahu allayhi wasallam- y le propuso que se casara con su hija Hafsah radiyallahu anha pero éste no aceptó, entonces Umar radiyallahu anhu le consultó a Abu Bakr radiyallahu anhu si aceptaría casarse con Hafsah radiyallahu anha pero éste no respondió a la propuesta. Desconcertado por la situación, Umar radiyallahu anhu fue hasta el Profeta sallallahu allayhi wasallam a comentarle la situación y el Profeta sallallahu allayhi wasallam le garantizó que Uthman radiyallahu anhu se casaría con una mujer mejor que Hafsah radiyallahu anha y que a su vez Hafsa radiyallahu anha se casaría con hombre mejor que Uthman radiyallahu anhu. Y así fue, poco después Uthman radiyallahu anhu se casó con Umm Kulthum radiyallahu anha –también hija del Profeta sallallahu allayhi wasallam- y unos días después el Profeta sallallahu allayhi wasallam casó a Hafsah radiyallahu anha. Hafsah radiyallahu anha era una dama muy religiosa que ayunaba frecuentemente y dedicaba mucho de su tiempo a la adoración a Allah, tenía tales nobles cualidades y una naturaleza tan amable que Aisha radiyallahu anha decía que de entre las esposas del Profeta sallallahu allayhi wasallam sólo se podría comparar con ella. Hafsah radiyallahu anha, tal como Aisha radiyallahu anha -quienes se volvieron buenas amigas- nunca se quedaba corta en habla y no tenía miedo de discutir cualquier punto que viniera a su mente sobre la Shariah (Ley islámica). Hafsah junto con Aisha y Saudah radiyallahu anhuma (que Allah esté complacido con todas ellas) se pusieron de acuerdo para decirle al Profeta sallallahu allayhi wasallam que salía un mal olor de su boca cuando venía de la habitación de Zaynab radiyallahu anha donde permanecía un poco más de tiempo porque disfrutaba de una miel que ella radiyallahu anha le daba cuando la visitaba. En otra ocasión, el Profeta sallallahu allayhi wasallam le confió un secreto a Hafsah radiyallahu anha pero ella lo contó a Aisha radiyallahu anha por lo que un ayah fue revelada al respecto (Ayah 3 de la Surah 66 llamada Al Tahrim). Algunas fuentes dicen que el Profeta sallallahu allayhi wasallam divorció a Hafsah radiyallahu anha una vez por lo que Umar radiyalahu anhu se sintió muy mal cuando pasó esto y empezó a aventarse tierra sobre su cabeza, mas el Profeta sallallahu allayhi wasallam la aceptó otra vez después de que Jibril (Gabriel) descendió y le dijo, “Acepta a Hafsah otra vez. Ella ayuna y reza y será tu esposa en el Jardín.” Cuando llegó el momento de su muerte, ella se encontraba ayunando. Tenía ya alrededor de 63 años -o unos años menos de acuerdo a otras fuentes-. Fue una mujer muy piadosa, que desde joven acostumbraba a dedicarse a la oración, al ayuno y al aprendizaje del Corán

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